Raphael en Elche: Un homenaje a la figura del cantante

Dicen que todos nacemos con un don, algo que se nos da bien de forma natural, como a Messi el fútbol o a Leonardo da Vinci un sinfín de cosas. Algunos pocos corren la suerte de descubrirlo, mientras que otros tantos nunca lo averiguan (se podría decir que es la lotería de aquello que llamamos vida). Ahora bien, de aquellos que lo descubren, hay un selecto grupo de elegidos que lo maximizan y construyen su vida en torno al uso y disfrute de su don. Raphael , es uno de ellos.

Rozando las 21: 30h de Elche, las luces del escenario del auditorio de la Rotonda se apagaban para dar paso a un juego audiovisual que daría la entrada a los músicos que acompañan al ‘Divo de Linares’ en su tour ‘Raphaelísimo’. Justo a su finalización aparecía él, Raphael, para el deleite de las 1.500 personas que llenaban el pequeño, pero idílico, recinto ilicitano, ubicado entre las palmeras y la vegetación de uno de los parques de la ciudad alicantina.

Raphael saluda al público de Elche | Hugo Izquierdo

Ahí comenzaba en concierto que duraría unas dos horas que se usaron para repasar todos los himnos del linarense, así como para homenajear a la canción francesa, que es el último trabajo publicado por el artista. Fue un settist variado, de altibajos, que consiguió que el público estuviese conectado durante todo el bolo al no seguir un ritmo estático.

La primera canción que sonó fue ‘La noche’, un tema que habla de la figura del amor cuando el sol se esconde, a la que siguieron himnos como ‘Yo sigo siendo aquel’ o ‘Cierro mis ojos’. El primer gran momento de la noche llegó cuando todo el público coreó ‘Mi gran noche’, posiblemente, el tema más famoso de Raphael. Otro, posiblemente fue con ‘Estar enamorado’, aunque nos quedaremos con ‘En carne viva’ y ‘Yo soy aquel’.

¿Por qué?, se preguntarán. Porque fueron las dos canciones con las que explicó, mostró, enseñó el motivo por el que, a sus 82 años, sigue llenando, allá donde actúa, recintos de gente de toda edad y nacionalidad. Y es que, al final de ‘En carne viva’ hay un solo musical en el que, en el centro, e iluminado por el único foco encendido que daba al escenario, Raphael bailaba al son de la música dejando llevar sus brazos al aire, igual que hace 60 años, los que cumplirá en 2026 ‘Yo soy aquel’, el buque insignia del artista de Linares. Cuando la interpreta, repasa su larga trayectoria sobre los escenarios, pero, para más inri, en esta ocasión dijo “¡Un año más señores!”, una expresión cargada de simbolismo después de lo que le ha pasado en este último año.

Una persona que, con 82 años y tras haber pasado un trasplante de hígado y un linfoma cerebral, vive por y para los escenarios y su gente y sin bajar el nivel, no puede ser otra cosa que un verdadero cantante.

Raphael agradece al público ilicitano | Hugo Izquierdo