Mamá, papá, quiero ser un rockstar

Publicado originariamente en Melovibes Magazine – Pasaban unos minutos de las diez y media de la noche del 28 de junio cuando dejó de sonar la playlist que amenizaba la espera a los más de 14 mil asistentes que aguardaban con expectación el concierto de Maná, que volvían a Alicante diez años después (la última vez fue en verano de 2015 en Benidorm).

Se notaba en el ambiente: era una de las noches grandes de Área 12 (y del panorama musical alicantino). Uno miraba hacia el público desde el foso de fotógrafos y no podía ver el final de la masa humana que abarrotaba el multiespacio Rabasa. Parecía uno de esos vídeos que le salen a uno en TikTok de grandes conciertos all around the world. Además, con gente proveniente de muchas partes del mundo: Argentina, Perú, México, España, Reino Unido… Una gran cita.

Sin embargo, antes de pasar a analizar en profundidad el concierto de Maná, bien merece la pena contar todo lo que hubo antes, que no fue poco. Pasadas las 19:15h salía al escenario Rosana Martínez, Safree, para dar comienzo a la tarde musical en Alicante. Acompañada por Álex Piñol a las percusiones y Luis del Amor a las cuerdas, la cantante española jugaba en casa, pues, aunque ha triunfado más en América (del Sur), es natural de Sax, una población del interior de Alicante.

Safree dio paso a los argentinos de Airbag, la banda compuesta por Gaston Sardelli al bajo, Guido Sardelli a la guitarra y Patricio Sardelli a la voz y a la guitarra. Los tres hermanos presentaban en Alicante la gira ‘El club de la pelea’, que ya la habían llevado a Sevilla el día 22 y a Madrid el 26, cuando también acompañaron a Maná. Arropados por unos fans entregados, hicieron sonar temas como ‘Intoxicarme’, ‘Por mil noches’ o ‘Cae el sol’, en la que regalaron un pequeño fragmento de ‘Sultans of Swing’ de los Dire Straits a los nostálgicos de otra (buena) música.

Tras bajarse el trío argentino de los escenarios, y llevarse Patricio una camiseta de la albiceleste fruto de un regalo de una persona del público, el escenario acogió a Duncan Dhu, grupo referente por antonomasia de la década de los 80 española. Con Mikel Erentxun a la voz y a la guitarra, el grupo formado en el año 84 fue repasando 40 años de grandes temas, regalando a los asistentes un atardecer al ritmo del rock lento de temas como ‘Nada’, ‘Una calle de París’ o ‘Esos ojos negros’. Conforme iba avanzando el ‘bolo’, a la vez que iba cayendo la noche e iban entrando los últimos asistentes que no querían perderse el final de Duncan Dhu y el concierto de Maná, el ambiente iba creciendo en energía, culminando con los dos temas más reconocidos y cantados de la banda, quizás unos de los más cantados de siempre de la música española: ‘Cien gaviotas’ y ‘En algún lugar’. Con esta última se despedían de las, ya, más de 14 mil personas que abarrotaban el recinto.

Ahora sí, como decía al principio, pasaban unos minutos de las diez y media de la noche del 28 de junio cuando, uno a uno, entraron los componentes de la mexicana banda de Maná. Ataviado con una camisa coloreada por un azul eléctrico, Fher Olvera cantaba los primeros versos de ‘Hechicera’, tema con el que abrieron el concierto. Podría ponerme a repasar uno a uno todas las canciones que fueron sonando, pero creo que el ‘show’ merece algo más que una crónica lineal.

Un momento del concierto de Maná | Hugo Izquierdo

Hubo momentos para todo, y para todos. Desde canciones más tranquilas a otras más rockeras, pasando por otras más sentimentales. Permítanme que me quede con dos temas que, quizás, no son tan conocidos como otros, pero que a un servidor le despiertan algo, tal vez por su letra, tal vez por su musicalidad, o tal vez por el conjunto. El primero de ellos es ‘Mariposa traicionera’, lanzado en el álbum ‘Revolución de amor’ de 2002 y escrita por el propio Fernando Olvera tras un desamor, tal y como le confesó al público alicantino. Fue el primer hit de Maná que llegó al nº 1 en Billboard en Estados Unidos, pero eso no la hace más especial. En Alicante se interpretó como se interpretan las grandes baladas. Fher cogió la guitarra, la iluminación cambió a unos tonos más azulados y las mariposas aparecieron en las pantallas del escenario. Bajo la noche de uno de los primeros días de verano, más de 14 mil almas la cantaron al unísono y se la dedicaron a sus parejas, exparejas o a esas personas especiales que tiene uno.

Un momento del concierto de Maná | Hugo Izquierdo

El segundo tema es ‘Se me olvidó otra vez’, esa fantástica cover que hicieron los mexicanos en 1999 del sencillo que Juanga compuso en 1975. Y es que, querido Juanga, estabas equivocado al decir eso de Probablemente ya, de mí te has olvidado. Y, es que, aunque Maná ha hecho suyo el tema de una forma fantástica, no esperaba escuchar un tema de uno de los más grandes de la música en español. Supongo que tendré una espinita clavada por no haber podido ver al Divo de Juárez en vivo.

Pero no ha de ser todo sentimentalismo. El show de Maná tuvo cabida para muchas más cosas. La primera de ellas, un mensaje reivindicativo y en apoyo para los pueblos ucraniano y palestino, para los mexicanos perseguidos por las fuerzas de seguridad estadounidenses en Los Ángeles y, en definitiva, para todos los que necesitan levantarse. Todo esto ocurrió cuando Fher se puso a interactuar con el público y a improvisar, en una evolución que condujo hacia un reggae que terminó con la canción ‘Get up, stand up’ de Bob Marley sonando.

Otro de los grandes momentos de la noche fue cuando, con los primeros acordes de ‘Eres mi religión’, apareció un elefante gigante (hinchable) en uno de los costados del escenario. No estaba ahí por ninguna casualidad. Estaba ahí porque ‘Eres mi religión’ es una canción que hace referencia a la familia y a las personas que nos protegen. En palabras de Fher Olvera: “hay un elefante porque nos encanta como representa la protección de su manada”.

Y qué puedo decir de la calidad musical. Otro nivel. Al ecuador del show, Álex ‘el Animal’ se marcó un solo excelso de batería durante varios minutos, por no mencionar el nivel de Juan Calleros y Sergio Vallín a las cuerdas. Sobran las palabras. Y, por supuesto, no faltaron los grandes temas de la banda mexicana: ‘En el muelle de San Blas’, ‘Labios compartidos’, ‘Oye mi amor’, ‘Rayando el sol’ o ‘Clavado en un bar’, con el que cerraron la noche en Área 12 un poco más allá de las doce y media de la madrugada del 29 de julio.

En definitiva, darles las gracias por venir a Alicante, por repetir tantas veces durante el bolo que estaban agradecidos de estar aquí y por reconocer que les había encantado la comida alicantina que habían probado en un restaurante de cuyo nombre no se acordaba Sergio Vallín. Una noche de la que, espero, salgan futuras rockstars.

Un momento del concierto de Maná | Hugo Izquierdo